Si eres un apasionado de los deportes, ¡presta mucha atención al siguiente artículo sobre lesiones musculares! Aquí analizaremos los aspectos más importantes en cuanto al concepto de lesión, sus principales causas y las formas de prevenirlas.
En primer lugar, debemos entender de qué hablamos cuando nos referimos a lesiones. Se entiende por una lesión muscular a cualquier daño o alteración en la estructura normal del músculo. En general, va acompañada por una hemorragia producto de la rotura de los vasos sanguíneos que circulan por el músculo en cuestión. Todo esto genera un dolor muy intenso que no nos permite contraerlo.
Este daño puede ser consecuencia de un estiramiento excesivo, la realización de una fuerza intrínseca superior a la capacidad contráctil del músculo, o bien, una combinación de ambos más allá de la capacidad del músculo para absorberla.
Las lesiones en músculos y tendones son unos de los problemas más frecuentes en casi la mayoría de los deportes. Esto se debe, en general, al alto nivel de exigencia que se impone sobre ambos en este tipo de prácticas
Ambos tipos, las lesiones musculares y las tendinosas, se vinculan directamente; así como, la función muscular normal, también guarda estrecha relación con la función normal de los tendones. En otras palabras, ambas estructuras se influyen positiva y negativamente. Es por esto que, para entender la naturaleza de las lesiones y sus factores predisponentes, resulta clave conocer su anatomía y su funcionamiento.
Existen básicamente tres tipos de lesiones musculares: Laceración, Contusión y Distención.
La primera de ellas, la Laceración, se produce cuando el músculo es lastimado por un objeto externo (común en accidentes de tránsito).
Por otra parte, la Contusión es la lesión que se produce en el músculo por una fuerza externa compresiva (común en los deportes de contacto).
Por último, la Distención tiene lugar cuando las fibras musculares no pueden tolerar unas fuerzas excesivas que actúan sobre él, y están generalmente relacionadas a las actividades excéntricas (común cuando se realizan sobre-esfuerzos repentinos).
Como decíamos, entonces, la lesión muscular puede producirse por dos mecanismos.
Por un lado, el mecanismo traumático, es decir un trauma (golpe) directo sobre la masa muscular que produzca rupturas en la estructura musculare. Este también se conoce como mecanismo extrínseco.
Y, por otro lado, el mecanismo intrínseco, es decir una lesión indirecta causada por una excesiva fuerza interna que supera la capacidad mecánica del músculo para soportarla.
Si bien nadie está exento de sufrir algún tipo de lesión, existen ciertos factores que favorecen su aparición. Entre ellos, pueden mencionarse: inadecuada o insuficiente flexibilidad; bajo nivel de fuerza o resistencia; déficit de calentamiento previo a la actividad deportiva, o una mala rehabilitación luego de una lesión previa.
Cualquiera de estos factores, o su combinación, puede predisponer a una persona, ya sea deportista o no, a sufrir algún daño muscular. Es por esto que tienen vital importancia clínica, y dependen directamente del nivel de entrenamiento de cada individuo.
La buena noticia es…
La mayoría de estos factores, causantes habituales de lesiones musculares, pueden ser evitables. Por supuesto, esto siempre que se entrenen las capacidades físicas de manera adecuada y suficiente.
Me llamo Carlos Lázaro, soy entrenador personal personal y nutricionista profesional y mi objetivo es democratizar el conocimiento y ayudar a las máximas personas posibles a mejorar sus vidas y transformar sus cuerpos. Gracias.